Instrumentos

Si bien la evaluación de un portafolio está inextricablemente relacionada a su propósito, contenido y estructura (Baume, 2001) existen algunas directrices generales que ayudan a esta compleja tarea.
Se trata de instrumentos que valoran la adecuación y bondad técnica del portafolio electrónico en cuanto a la forma y a la estructura que siguen pero también valoran la pertinencia del contenido de los trabajos presentados. Para ello, normalmente, proponen ítems genéricos (por ejemplo, “organización”, “comunicación”, “diseño”, etc.) que incluyen la descripción de las características que deben cumplir para ser valorado como un buen e-portafolio (por ejemplo, “estructurado siguiendo un orden lógico”, “cumple normas básicas de publicación e interrelación”, “otorga una atención preferente a la navegación fluida entre elementos”, respectivamente, entre otros).
En algunos casos estos ítems se presentan siguiendo niveles de consecución creciente para determinar el grado de logro en un momento determinado pero también favorecen la manifestación del avance –académico, profesional, personal, etc – a través del tiempo (por ejemplo, “muy bien/pobremente estructurado”, “muy fácil/complicado de entender”, “muy fácil/muy difícil de navegar”, respectivamente).

Rúbrica

La forma más conocida y también quizá la más utilizada para evaluar un e-portafolio es la rúbrica, también llamada matriz de valoración.
Una rúbrica es una herramienta de valoración usada para medir el grado de cumplimiento de una actividad o trabajo.
Se presenta como una pauta o tabla de doble entrada que permite unir y relacionar criterios de evaluación, niveles de logro y descriptores que se presentan en cuadro de doble entrada, normalmente.
La columna indica –dimensiones de la calidad– y enumera una serie de ítems o áreas que se deben evaluar, como por ejemplo “el uso de multimedia”, “redacción”, etc. En algunas rúbricas, las dimensiones con sus correspondientes comentarios de nivel de dominio se conocen como “criterios”. La fila indica los niveles de dominio –cada columna representa un nivel de rendimiento que se puede identificar desde “ejemplar” hasta “aún no competente”–.

Listas de cotejo

Como herramienta de valoración para asegurar el proceso correcto de construcción de un e-portafolio también es útil utilizar un checklist.
El checklist es una lista de verificación o control usada como ayuda para revisar si el trabajo o producto cumple con los requisitos básicos sobre los que se ideó. Ayuda a garantizar la coherencia e integridad en el desempeño de una tarea. Se trata de “hacer una lista” completa pero ligera de lo que se quiere comprobar y valorar en cada ítem de manera dicotómica (sí/no) o simplemente marcando si se ha conseguido o no. Una lista de verificación más avanzada sería un calendario que establece las tareas que deben realizarse de acuerdo a la hora del día o de otros factores concretos.

Ejemplo de un ‘checklist’ para valorar un e-portafolio:

Lista de requisitos: Comprobación de que se cumplen todos los requisitos antes de editar el e-portafolio. La valoración del e-portafolio se estructura en tres partes: A. Presentación; B. Contenido; y C. Proyección. Se podrían sumar los resultados para tener una valoración rápida del nivel de cumplimiento del propio portafolio electrónico.
Además de la fecha, se ha de anotar en cada entrada si el requisito existe, no existe, o está incompleto.

A. Presentación
1. Incluye título
2. Apunta un índice con el correspondiente enlace a su página
3. Existe presentación personal
4. Incluye fotografía u otros motivos biográficos
5. Aporta algún icono, anagrama, frase memorable, refrán… que representa o se vincula con la filosofía personal, manera subjetiva de pensar (opcional)
6. Explicita claramente el objetivo del e-portafolio
7. Contiene reflexión personal e ideológica sobre la profesión
8. Existen elementos destacables y pertinentes del currículum profesional
9. Se tiene en cuenta la variedad de soportes (audio, vídeo, escritura)

B. Contenido
1. Se ha revisado todo el e-portafolio y se ha comprobado que todos los enlaces son relevantes y funcionan correctamente
2. El título de cada página (indicado en el índice) es suficientemente concreto e indicativo del contenido
3. Se han revisado posibles errores gramaticales (estructuras, ortografía, puntuación…)
4. Todos los documentos (evidencias) audio, vídeo o escritura, técnicamente son correctos (enmarque, sonido, imagen, color, tipografías…)
5. Todos los documentos referenciados de otros autores están debidamente identificados (nombre, título, localización…)
6. Todas las reflexiones personales tienen un sentido crítico y constructivo
7. Las evidencias presentadas muestran clara y completamente las competencias profesionales

C. Proyección
1. Se han revisado suficientes e-portafolios para orientar productivamente el propio
2. Si tres personas de su organización revisaran el e-portafolio ¿lo valorarían positivamente?
3. Se ha equilibrado bien el peso de cada apartado y nivel de reflexión
4. Se presenta un e-portafolio original, creativo e innovador
5. Reflexionar sobre el propio e-portafolio ¿le ha ayudado a crecer profesionalmente?

Para una evaluación de desarrollo profesional o académico se sugiere desarrollar los instrumentos de evaluación (rúbricas, check-list u otros) en colaboración con el estudiante, profesor o profesional (Green y Smyser, 1996). Si es posible también en todo tipo de e-portafolio ya que ello facilita la comprensión de los objetivos y productos que se quieren alcanzar y el camino para hacerlo. Las rúbricas y check-list han de ser unas guías para dar con los mejores contenidos tanto para los que producen el e-portafolio como para los que lo consultan y no un motivo de competición en sí mismo.